Dedica tiempo a escuchar con atención cuando los niños hablen de sus
miedos y sentimientos hacia personas o lugares que los asustan o les
hacen sentir incómodos.
No los pierdas de vista. Procura que nunca se alejen de tu vigilancia,
especialmente los más pequeños. Si van a jugar a un parque siempre
deben de ir acompañados de un adulto.
Explícales que no deben de hablar con desconocidos, por más amables
que éstos resulten, al menos cuando estén solos.
Explícales, si al entrar o salir de la escuela, una persona les
proporciona dulces, bebidas, dinero o cualquier otra cosa, no lo
acepten e informen inmediatamente a sus maestros y a sus padres.
Si el niño es víctima de un asaltante en medio de la muchedumbre,
dile que llame la atención de quienes le rodean.
Enseña a tus hijos su nombre completo, su domicilio, el número
telefónico de la casa, del trabajo, el celular o el teléfono de
algún familar cercano.
Si se pierden en un centro comercial, aconséjale pedir ayuda de
inmediato a un empleado de la tienda o a un guardia de seguridad.
Siempre que asistan a un lugar público establezcan un sitio o punto de
encuentro que les sea de fácil localización, en caso de que alguno se
extravíe.
Nunca dejes a tus hijos dentro del vehículo, aunque sea sólo por un
momento.
No permitas que los menores vayan solos a baños públicos en cines,
restaurantes, etc.
No dejes que vayan solos a la escuela, tiendas o tortillerías pues la
mayoría de delitos ocurren en estos lugares.
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